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Polenta cremosa con salsa de tomate y queso rallado

Polenta cremosa con salsa de tomate casera y queso rallado, un plato sencillo, sabroso y reconfortante para cualquier ocasión.

Polenta cremosa con salsa de tomate y queso rallado
Total
40 min
Preparación
10 min
Cocción
30 min
Porciones
4
Dificultad
Fácil
Costo
Económico

Esta polenta cremosa con salsa de tomate y queso rallado es una receta fácil y rápida que combina la suavidad de la polenta con un toque ácido y dulce de la salsa casera. Un plato ideal para disfrutar solo o como acompañamiento para carnes o vegetales.

El proceso incluye preparar una salsa de tomate natural y elaborar una polenta bien cremosa, terminando con una capa generosa de queso rallado que se funde justo antes de servir. Perfecta para una comida casera con sabor tradicional.

Preparación

  1. 1

    Preparar la salsa de tomate

    Calentar el aceite de oliva en una sartén a fuego medio. Agregar la cebolla picada y cocinar hasta que esté transparente, aproximadamente 5 minutos. Incorporar el ajo y cocinar 1 minuto más.

  2. 2

    Añadir el tomate picado a la sartén junto con el azúcar, sal y pimienta negra a gusto. Cocinar a fuego medio-bajo durante 15 minutos, revolviendo de vez en cuando hasta que la salsa espese.

  3. 3

    Cocinar la polenta

    Mientras se cocina la salsa, llevar a ebullición el agua con la sal en una olla mediana. Cuando hierva, bajar el fuego y agregar la polenta en forma de lluvia, revolviendo constantemente para evitar grumos.

  4. 4

    Cocinar la polenta a fuego bajo, sin dejar de revolver, durante 20 minutos aproximadamente hasta que espese y esté cremosa.

  5. 5

    Agregar manteca y queso

    Retirar del fuego la polenta y mezclar la manteca hasta que se incorpore. Añadir 100 g del queso rallado y mezclar bien.

  6. 6

    Servir con salsa y queso

    Distribuir la polenta en platos individuales. Cubrir con la salsa de tomate caliente y espolvorear el resto del queso rallado por encima. Servir inmediatamente.

Consejos

  • Si querés una polenta aún más suave, podés reemplazar parte del agua por leche.
  • La polenta se debe revolver siempre para que no se formen grumos y quede cremosa.
  • Usá queso que funda bien, como mozzarella o un buen queso cremoso rallado.
  • Para una salsa más sabrosa, podés agregar unas hojas de albahaca fresca al final de la cocción.

Variaciones

  • Podés incorporar verduras salteadas a la salsa de tomate para un plato más completo.
  • Cambiar la manteca por aceite de oliva para una opción más liviana.
  • Agregar un toque de picante con ají molido o pimienta cayena.

Errores frecuentes

  • No revolver la polenta constantemente puede causar grumos y pegado al fondo.
  • Agregar la polenta al agua sin que esta hierva provoca una cocción irregular.
  • Cocinar la salsa a fuego muy alto puede quemarla o secarla demasiado.

Conservación

Se recomienda consumir la polenta cremosa con salsa recién preparada porque la polenta tiende a endurecerse al enfriarse. Si sobra, guardala en heladera en un recipiente hermético hasta 2 días y recalentar con un poco de agua o leche para recuperar la textura cremosa.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar polenta instantánea para esta receta?

Sí, pero la textura será menos cremosa y la cocción mucho más rápida. Ajustá la cantidad de líquido según las indicaciones del paquete.

¿Qué tipo de queso es mejor para gratinar?

Quesos como el queso cremoso, mozzarella o reggianito rallado funcionan muy bien para fundir y gratinar la polenta.

Información nutricional (por porción)

Calorías
330 kcal
Proteínas
12 g
Carbohidratos
45 g
Grasas
9 g

Valores aproximados; pueden variar según los ingredientes utilizados.

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